domingo, 30 de diciembre de 2012



Publicidad y valores en un mundo sin valores

                   La publicidad, se dice, apareció en los orígenes de la historia humana. Existe un texto sumerio que tiene el dudoso honor de ser el primer texto publicitario conocido. Muy bien, la publicidad es necesaria y forma parte de la evolución misma de la sociedad, sin ella no tendríamos acceso a la información respecto de los productos y sus ventajas comparativas. Pero otra cosa es el rol que en la actualidad desempeña la publicidad en nuestra sociedad, un rol que va claramente mucho más allá de la simple difusión de productos.
                      La invención de la imprenta por Gutenberg fue el inicio de una transformación cuyos alcances todavía no somos capaces de comprender ni de dimensionar, después de todo estamos en ella y no podemos distinguir lo que realmente significa. En la actualidad, aceptamos como un hecho de la cusa el que todo medio de comunicación deba llevar adosada la publicidad, ni siquiera nos cuestionamos su presencia y rara vez nos detenemos a reflexionar sobre sus contenidos. Esto mismo la convierte casi mecánicamente  en una suerte de publicidad subliminal, precisamente porque no le prestamos atención. Se nos dice que, como siempre ha existido, no hay mayor razón apara hacer escándalo respecto de ella, y cuando alguien se atreve a criticarla, se le acusa de retrogrado y moralista.
                            Por mucho que la publicidad nos acompañe desde hace siglos, es evidente que en nuestro siglo hipercomunicado su importancia y significación se ha incrementado de manera exponencial. Y esto no implica que necesariamente sea muy eficiente en lo que debiera ser su fin principal: informar de la existencia de productos interesantes o convenientes. En realidad, tal vez el mayor efecto que produce la publicidad sea el crear una especie de atmósfera en la que son sus valores  los que predominan y destruyen casi con indiferencia cualquier otro tipo de valor que pueda aún existir en su entorno. Así, por ejemplo, hemos visto en la reciente navidad, donde la figura del Viejo Pascuero ha casi por completo hecho desaparecer la de Jesucristo
                           Y no se trata solamente del ya consabido consumismo-de eso se trata la publicidad después de todo- sino que se trata de otros antivalores que se hacen casi obvios y pasan a formar parte del modo de ver la realidad. Por ejemplo, la mentira. Todos sabemos que los avisos con los que se nos bombardea son en buena parte falsos, que están llenos de inexactitudes, que, en definitiva, mienten. Sabemos que tal producto está lejos de ser "revolucionario", que "la oportunidad que no volverá a repetirse" sí se repetirá, sabemos que la "liquidación con precios increíbles" es sólo una más de muchas. Nos acostumbramos a la mentira, vivimos en ella y, por eso entre otras cosas, llegamos a aceptar sin discutir que los políticos mientan, pues, después de todo, lo que ellos están intentando es también simplemente conquistar un mercado.
La mentira deja de ser un recurso de ocasiones difíciles y se convierte en norma creando una atmósfera generalizada de derrota y de cinismo. Por lo mismo, los sentimientos, las emociones, los estados más íntimos del alma humana se convierten también en moneda de cambio. Así vemos que un reencuentro entre hermanos, que una disputa entre amigos, que una tarde de padre e hijo son solo un recurso más para vender.
Se podría objetar que esto siempre ha sido así, pero la verdad es que no siempre lo fue, entre otras cosas porque los primeros publicistas-recién de principios del siglo XIX- no estudiaban psicología, y porque hoy la publicidad nos acompaña casi a cada instante, en todo lugar, a toda hora. Vivimos en ella.

martes, 25 de diciembre de 2012





             Arte                         

En un proceso iniciado a finales del siglo XIX, posiblemente siguiendo un impulso proveniente del impresionismo, el arte se fue progresivamente volviendo más y más abstracto. En un sentido filosófico tal es posible rastrear el origen de esta tendencia en el propio Hegel en cuanto él propone una concepción del arte más basada en el sujeto que en el objeto, por lo mismo que su filosofía pretende ser sobre todo un comprender la totalidad como sujeto.
En un sentido más concreto, la forma abstracta del arte comienza a parecer a medida que los artistas descubren que la pura representación de lo real no es el fin único del arte. Es posible mostrar, representar, los mundos interiores, el enorme mundo de lo no concreto que forma la materia de los pensamientos.
Surgen así las diferentes corrientes que pretenden llevar hasta sus límites al arte mismo, al liberarlo de su sujeción a lo real. Por otra parte, esto era un camino bastante lógico y hasta esperable, en la medida que la fotografía comenzaba a hacer asequible para todos una forma fácil, barata y absolutamente fidedigna de copiar la realidad.
El arte abstracto es entonces la conclusión casi inevitable de un período , y el inicio de un nuevo modo de concebir lo artístico




Filosofía

 


                    La filosofía comenzó por ser la sabiduría misma, no importa que la palabra signifique “Amor a la sabiduría”, sin duda en los tiempos de la Grecia clásica  los filósofos eran los poseedores del saber, los que más se acercaban a la sabiduría. Como tal, sabiduría y no conocimiento científico que es otra cosa, los pensadores, los filósofos eran importantes y su saber se consultaba y se consideraba. El filósofo era alguien que tenía opiniones y que participaba de la vida de su tiempo, no pretendía apartarse de ella sino más bien, por el contrario, ser el que daba líneas a seguir y estaba dispuesto a arriesgarse por esas sus convicciones.
              En nuestro engreído  y cambalachesco siglo XXI el filósofo ha perdido esa alta responsabilidad y se ha convertido, ante todo, en un erudito , un ratón de biblioteca que se justifica, precisamente, en lo elevado de sus reflexiones para no tener nada o casi nada que decir sobre la realidad cotidiana que el común de los mortales enfrenta día a día. Sus temas se reducen a bizantinas cuestiones que a nadie que no sea otro filósofo profesional puedan preocupar
                 Actitud esta segura y cómoda ciertamente, ya que permite a nuestro bien documentado profesor mirar la realidad desde las alturas de la especulación filosófica con soberano desprecio y sin necesidad nunca de ensuciarse las manos ni de arriesgarse a criticar a cualesquiera dictadores de turno. Parece que los demasiado cuidadosos análisis de los textos antiguos han llevado a olvidar figuras como Sócrates, Boecio, Bruno,  Gentile, filósofos que se arriesgaron y estuvieron dispuestos a luchar en el mundo por lo que enseñaban o creían.
                       Pero la filosofía debiera ser más que esta simple autocontemplación satisfecha. debiera ser un activo hablar del mundo, analizarlo, criticarlo, exponerlo, para así contribuir a su mejoramiento,mejoramiento que es para todos y no solo para eruditos. Me llama la atención y me espanta ver cómo en los diarios se exalta y se adora figuras tomadas de la farándula,  del fútbol, del espectáculo, como lo más elevado. No digo que el filósofo lo sea, no se trata siquiera de eso, sino que digo que esas mismas figuras demuestran lo bajo que ha llegado nuestro nivel cultural y lo bajos que son los modelos que presentamos a la juventud. Y en estos asuntos la voz del filósofo está del todo ausente, porque parece que nada tiene que aportar
                   Y sin embargo, sí. Acaso sea el filósofo el que con mayor razón y mayor fuerza debiera atreverse a estar presente, a estar en la calle para decir que hay un saber, que hay valores más allá de la economía, que hay grandes seres humanos y grandes tareas.


Arte, religión y Filosofía


Un pueblo que ha perdido su capacidad de crear y de pensar, ha perdido su alma.
 En este blog pretendo tratar temas relacionados con las diferentes artes-literatura, pintura, escultura, etc.-la religión-entendida como actividad humana y no como una doctrina específica- y la filosofía, la ciencia que define lo que es una ciencia y que responde a las preguntas fundamentales del hombre en la medida que tal cosa es posible.
La base de estas reflexiones es, en parte, Hegel con su doctrina acerca del Espíritu Absoluto. Pero no se trata de hacer un blog erudito sobre el filósofo alemán, sino de usar su pensamiento para investigar lo que sea esto y lo que sean el arte la religión y la filosofía. Por otro lado, lo importante es ser capaz de descubrir en estos temas aparentemente eruditos y académicos, el fundamento para comprender los problemas acaso más graves que enfrenta la sociedad moderna, y, para ser aun más concreto, la sociedad chilena a principios del siglo XXI, en este Santiago tan lejano de las artes y tan cercano a las grandes empresas internacionales.

Se trata sobre todo de pensar sobre estos temas y no de simplemente criticar o repetir cosas sabidas. Pero, sobre todo, se trata de ser capaces de comprender lo que realmente es el arte, por así decirlo, su significado absoluto.