martes, 1 de enero de 2013

Etimologías y año nuevo

               La etimología es el arte de descubrir los orígenes de las palabras remontándose al idioma del cual procede dicha palabra, lo que puede resultar sorprendente y en ocasiones revelador. Es probable que se entienda un poco mejor, o que se comience a entender, lo que es la poesía cuando se sabe que se origina en la palabra griega Poiesis la que a su vez se conecta con la idea de creación. Pero no parece que se pueda ir mucho más allá con ese tipo de descubrimientos-aunque Heidegger parezca ir a veces más allá de toda limitación en su deducción de significados-El hecho es que la etimología, generalmente, poco aporta realmente y se ve como una forma secundaria y casi meramente decorativa de conocer.
             Sin embargo, podría haber un sentido distinto de etimología, uno más filosófico y que se ocupa menos de la gramática y más de la significación real de las palabras. Me gustaría hablar de significado absoluto. hay que explicar esto.
             Decimos que algo es relativo cuando se establece en relación a otra cosa, podemos decir, por ejemplo, cuando en un plano cartesiano se ubica un punto en relación a ciertas específicas coordenadas, pero siempre cabe preguntarse dónde se ubica, en términos absolutos, dicho punto. Lo mismo vale para las palabras. Una palabra puede tener diferentes significados relativos, a los cuales llamamos acepciones, pero debiera existir una forma de concebir cada palabra que sea absoluta, es decir, independiente de toda referencia a un contexto específico. Su significado absoluto. Y esta sería su verdadera etimología, lo que la palabra quiso decir en su origen y lo que nombra en sentido absoluto.
              Con el paso del tiempo, las palabras, igual que las cosas, van perdiendo su fuerza y su sentido, se desgastan en el uso, y llega un momento en que casi no significan: son rutinarias. Pasamos sobre las palabras sin prestarles atención, tal como de hecho pasamos por las cosas sin verlas. Así, árbol es lo que se realiza en el árbol que crece en una calle por la que pasamos todos los días pero que difícilmente recordamos.
              En estos días hemos entrado en un Año nuevo  sin que pensemos demasiado lo que esto significa, salvo en el sentido rutinario de hablar de una fiesta y de desearnos un buen nuevo año.  Un año es un ciclo y, como todo lo circular, no tiene propiamente un inicio ni un fin a menos que lo fijemos arbitrariamente. Por lo tanto, lo interesante es lo que significa en cuanto nuevo y en cuanto circulo que siempre se inicia y siempre termina

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